miércoles, 27 de enero de 2010

Aprendiendo

Que no se puede querer queriendo, que eso ocurre sin querer.

martes, 12 de enero de 2010

Y tú decides parpadear

Deja de hacerte el tonto. Tu forzada tontería me provoca un alto grado de ansiedad e histeria. Hace un tiempo que dejé atrás las niñatadas y las medias tintas, y más aún contigo. Para, ya está bien. Tu nivel de ignorancia aumenta a medida que dejas escapar palabras sin sentido por tu boca. Y ni siquiera me siento capaz de decirte que te calles, que no tienes ni idea. Mi egocentrismo toma cartas en el asunto, aunque yo, le doy rienda suelta y me dejo inundar. La impotencia que me produce el no poder abrirte los ojos me golpea y me deja inconsciente. Y tú, mientras tanto, decides parpadear. Gilipollas.

lunes, 11 de enero de 2010

Siento menos si es así

Mariela me preguntó por qué escribía en tercera persona. Tantas hojas, tantas horas, tantas palabras queriendo y sin querer; todas ellas en tercera persona del singular. Me quedé en silencio. Le contesté un tajante porque me da la gana. Sonrió, un rato y como siempre, esperó a que diera mi verdadera respuesta. Siento menos si es así, dije. Me recordó que una buena escritora necesitaba sentir para hacerse sentir. La miré, fijamente. Entonces cogí una hoja de aquel montón. Y escribí esto.